En Corea se juega menos al golf. Una membresía sigue costando 2.900 millones de wones
Las partidas de golf en Corea del Sur han caído desde el auge de la pandemia. Las membresías de un puñado de clubes cerca de Seúl han ido en sentido contrario y hoy cotizan como inmuebles de lujo.

En Corea del Sur, lo más caro del golf no son los palos, el green fee ni la cena obligada tras el recorrido. Es el derecho a reservar una salida el sábado por la mañana.
En septiembre, cuatro clubes cerca de Seúl cobraban más de 2.000 millones de wones, alrededor de 1,5 millones de dólares, por una membresía, según el Segye Ilbo. Un año antes eran dos. El Jack Nicklaus Golf Club Korea, en Songdo, encabezaba la lista con unos 2.900 millones. Nambu Country Club, East Valley y Namchon se agrupaban entre 2.400 y 2.500 millones.
Son precios de segunda mano. Las membresías de golf coreanas se compran y venden a través de brókers, como acciones o pisos, y cotizan a diario.
Un índice en máximos
El bróker Ace Membership publica un índice de esos precios, el ACEPI. Marcó un récord de 1.387,9 en febrero y en abril superó los 1.400, con 1.415,7, por primera vez desde 2008.
Resulta extraño, porque los coreanos juegan menos al golf. La pandemia llevó a los campos a una generación de jugadores jóvenes, que se han ido alejando. Las visitas a campos de todo el país cayeron un 8,2% entre 2022 y 2025, de 50,58 a 46,41 millones, según el Segye Ilbo.
La paradoja se resuelve con la escasez. Nambu limita sus socios a 194. Quienes tienen esas plazas rara vez venden, y cuando lo hacen, los compradores son sobre todo empresas.
Solo fines de semana
El detalle que explica el mercado está en los datos de operaciones. En marzo, 744 de 810 transacciones, el 92%, fueron de membresías ordinarias con acceso en fin de semana. Las membresías más baratas, solo para días laborables, apenas se mueven.
El Segye Ilbo lo atribuye a quién compra: empresas que usan las membresías para agasajar a clientes y premiar a directivos, e inversores que las tratan como reserva de valor. Un recorrido de sábado en un club cerca de Seúl, organizado con poca antelación, es una especie de moneda en los negocios coreanos.
Los compradores corporativos compiten por el puñado de plazas que lo garantizan.
El Segye Ilbo lo resumió con acierto: las mejores membresías rivalizan ya con el precio de un piso de primera en Seúl y se comportan de forma muy parecida. La demanda se concentra en unas pocas direcciones escasas cerca de la capital. Todo lo demás, desde los clubes de provincias hasta las membresías de días laborables, queda a merced de una economía que se enfría.
Qué se obtiene
Por 2.500 millones de wones, un socio no juega gratis. Los green fees son más bajos para los socios, pero se pagan. Lo que compra el dinero es prioridad: poder reservar las mejores horas, para uno mismo y sus invitados, en un campo a menos de una hora de Gangnam.
Los brókers citados por el Korea Economic Daily prevén que la brecha entre los clubes de primera y el resto se amplíe aún más. Para los pocos que tienen una membresía de Nambu, es una buena noticia. Para el golfista coreano medio, que ahora juega algo menos, es un motivo más para reservar en el campo de prácticas.
Fuentes
- Segye Ilbo: golf memberships rival Seoul flats, unfazed past ₩2.5bn (17 Sep 2026)
- Korea Economic Daily: golf memberships, like property, concentrate on the best addresses (Apr 2026)
- Golf Economy News: January 2026 membership price rankings
- Golf Economy News: February 2026 membership price rankings
Imagen de portada: Ben Scripps, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Recortada.
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